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Ser mala… ¿Es sexy?

¿Qué hay que hacer para que nos amen apasionadamente? La respuesta es sólo una: ser mala. En clave de humor, la autora de la nota nos deja un perfil para detectar a las malvadas a simple vista. Y, quién nos dice, imitarlas y ser las heroínas de nuestra propia historia. ¿Y los hombres qué opinarán?

Lo ideal sería que el otro nos quiera por lo que somos y no por lo que hacemos. Pero las mujeres siempre queremos demostrarle al otro qué buenas que somos. Si tenemos mucha suerte, puede ser que el otro no resulte tan ingrato después de todo. Tal vez nos sonría y nos diga: “¡Caray, qué buena que sos!”. Y le comente a un tercero que una es “una mujer muy buena”. ¿Pero quién quiere esa clase de retribución cuando lo que queremos es que nos amen apasionadamente?

¿Qué hay que hacer para lograr esa reacción, ese amor desmedido que no reconoce límites y es puro fuego? Hay que ser mala, muy mala. Porque ser buena no es sexy. Sólo las malas son sexys.

El perfil una chica mala

Algunas pocas mujeres nacen malas. Enseguida te das cuenta quiénes son porque pisan fuerte, están siempre contentas y rodeadas de seres que quieren complacerlas. Veamos cuáles son sus principales características.

-Las malas se tratan bien y sienten que tienen derecho a todo lo bueno. Si hay una última porción de torta, advierten: “¿Puede ser para mí? Soy la que más ganas tiene de comerse esto”.

-Se sientan en la mesa del restaurante y eligen el menú por la columna de la izquierda (el plato), y jamás miran la de la derecha (el precio), porque esa es costumbre de perdedoras.

-Una chica mala no pide perdón ni se excusa. Y si mete la pata, se disculpa, pero no da explicaciones por lo que ha hecho.

-Las malas son divertidas. Todos reirán de lo que dice. Pero no se reirán de ella.

-Las malas son ingeniosas porque no se autocensuran: hablan a boca de jarro, no temen quedar mal, y esa es la esencia de su gracia, la misma gracia que tiene la sinceridad de los niños, cuando dicen “mira qué feo” de un cuadro realmente feo, por más famoso que sea el pintor.

-Pueden ser dulces sin ser reblandecidas.

-Pueden ser compasivas sin ser serviles

-Pueden ser tolerantes, siempre y cuando no esperes que toleren cosas que las incomodan. —Son exigentes con los demás y consigo mismas y sacan los mejor de cada persona, porque todos se esfuerzan en caerles bien, aunque sea porque les temen.

-Las malas sostienen sus principios, sin importarle que los demás opinen como ellas o no.

-Son independientes, sabias, inteligentes y no temen mostrarse fuertes. Es más… ¡Lo que más les gusta es mostrarse fuertes!

-Les importa mucho más ser respetadas que ser amadas. Y no paran hasta conseguirlo.

-Las mujeres malas saben que no hay límites ni trabas. Los obstáculos están para sortearlos. Los sueños, para cumplirlos.

Toda una personalidad bien definida

A la chica buena, en cambio, no le gusta quedar mal. Le importa más ser querida que educar a sus hijos, no le dedica tiempo al relax con su marido por dedicarse a limpiar y no indica a sus empleados qué hacer, por no molestarlos. Con lo cual, por querer ser buena, acaba siendo mala madre, mala esposa y mala jefa.

A la mala no le suceden estas cosas porque las malas les indican a los demás cómo quieren ser tratadas. Toda la gente precisa que le indiques cómo quieres ser tratada y es conveniente que teman una reacción airada de tu parte antes de que te quieran porque sos tan pero tan dulce… ¡Que si no existieras, casi no habría ninguna diferencia!

Una chica mala jamás pone excusas para no hacer las cosas. Una chica mala hace lo que siente, le guste o no los demás. Una chica mala es independiente, hábil, la pasa bien consigo misma, no le teme a la soledad, no le teme al qué dirán y no tiene miedo de demostrar que es fuerte. Elige a sus compañías y descarta a quienes se interponen en su camino. Aprende de la experiencia y se queda con la mejor parte de todo, porque lo merece. La chica mala tiene la autoestima en lo alto, por más fuerza por voltearla que hagan otros.

Y, por supuesto, se alegra cuando le dicen que es mala, porque a esta altura, eso es todo un piropo.

A las mujeres nos inculcaron que está bien que un hombre sea agresivo, vaya al frente y se salga con la suya…Y que no está bien que una mujer sea agresiva, vaya al frente y se salga con la suya. Por lo cual a una mujer le cuesta el doble de trabajo que esto de ser decidida y asertiva se vea bien.

Las chicas malas hacen que las cosas sucedan. Saben lo que quieren y cómo conseguirlo. Ellas tienen sus propias reglas, lo hacen a su modo y no piden permiso. La chica mala no se complace en ser una mujer abnegada, sino en pasarla bien. No permite que el miedo influya en sus decisiones. Es cariñosa y cortés, pero no es dependiente. No tiene culpas en satisfacer sus deseos. Dirige su propia vida y no tiene nada que reprocharles a los demás porque quien decide es ella. Y estimula a los demás con su ejemplo.

A una mujer mala, no le importa lo que los demás puedan pensar: sólo le importa ser auténtica consigo misma. No se deja manipular ni con amenazas ni con alabanzas, dice de frente lo que piensa a cada uno, de manera clara. No deja que nadie decida sobre lo que tiene que hacer con su vida. No le tiene miedo a los cambios.

En suma, una chica mala… ¡Es la heroína de su historia, una mujer libre que disfruta la vida a pleno!

Y vos, ¿de qué lado estás: de las malas o de las buenas? ¿Qué opinan los hombres? ¡Contanos tu experiencia!

ENTRE MUJERES

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