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Promesas rotas e infidelidad

Respondemos a las cinco preguntas más recurrentes sobre la infidelidad. ¿Cuál es la tuya?

‘…Y prometo serte fiel, tanto en la salud como en la enfermedad, amándote y respetándote hasta que la muerte nos separe’. Todo empezó con mucha certeza y un juramento inquebrantable. En el camino, es posible que el negro y el blanco hayan mostrado sus grises y que aquella confianza ciega haya tropezado con algunas dudas. En el extremo escéptico de las posibilidades, el dicho dice ‘que de la muerte y los cuernos, nadie se salva’.

La única certeza está en el universo que construye cada pareja, en la sensación térmica que se mide todos los días y que indica el exacto punto de la relación.

1. ¿Por qué sucede la infidelidad?

Generalmente, una aventura indica el deseo interno de un cambio que tiene diferentes orígenes:

-Un barco que hace aguas. Cuando uno de los dos siente cierta insatisfacción con la relación, la aventura es una manera inconsciente de llevar la atención al problema y sacarlo a la luz.

-El escape. Se utiliza al tercero para salir de una relación. En vez de enfrentar el mal momento, el engaño precipita la ruptura.

-El aburrimiento. La naturaleza ilícita de una infidelidad supone una subida de adrenalina. Si a esto se suma el coqueteo y la excitación del sexo con alguien nuevo, la tentación puede flaquear.

-La fobia al compromiso. Puede darse durante años con una misma persona o puede tratarse de una cadena de engaños sucesivos. Algunos encuentran difícil comprometerse con una sola persona, se sienten agobiados por la monogamia y la rutina, y temen tener todas las emociones puestas en un solo lugar.

2. ¿Hombres y mujeres son infieles por igual?

No existe una predisposición natural e intrínseca que predisponga a uno u otro sexo a la infidelidad. Hay hombres y mujeres que frente a determinadas situaciones eligen tener –a veces con más, a veces con menos argumentos o excusas- una relación paralela. Siempre se dijo que ‘la carne del hombre es débil’, que engañan más, pero que comprometen sus sentimientos… un argumento completamente desactualizado.

Hasta hace alguna décadas, los hombres eran los que tenían más vida social, los que salían, los que trabajaban fuera de casa… en fin, los que tenían mayores oportunidades de conocer gente y, de forma ocasional, tener un ‘desliz’. Culturalmente tenían el permiso implícito de engañar. En cambio, las mujeres que tomaban el riesgo de hacerlo podrían pagar con la condena social.

Hoy las chances se han equiparado, hombres y mujeres comparten ámbitos de interacción y también registran estadísticas similares de infidelidad.

3. ¿Hay personal natural e irremediablemente infieles?

Las personas que repite con recurrencia este comportamiento responden a perfiles inmaduros, egoístas, con problemas para conectarse con los sentimientos y entregarse a las relaciones. Hay quienes, incluso, llegan a sostener una doble vida durante largos períodos, y a mentir sin remordimientos ni registro de los daños que ocasionan. Logran desdoblarse en dos realidades paralelas sin que ellos los perturbe, desarrollando un comportamiento enfermizo.

4. ¿Es posible prevenir las infidelidades, proteger a la pareja de ellas?

Es posible trabajar para tener una relación sana, abierta al diálogo y al abordaje de los problemas que se presentan a lo largo del tiempo. Se puede protegerla de la rutina, acompañarse, escucharse, crear espacios de placer, divertirse juntos… pero no se puede prevenir un engaño. Hay un punto en el que sólo la voluntad del otro decide, y ahí, aunque todos los deberes estén hechos, las recetas pueden fallar.

5. ¿Se puede reconstruir la pareja luego de un engaño?

Las relaciones que perduran y que aportan a la felicidad se asientan sobre dos pilares: el amor y la confianza. Si uno de los dos se sacude o se quiebra, el equilibrio se rompe. Si hay voluntad de continuar, habrá que restituirlo en un trabajo conjunto, seguramente lento y difícil. Lo fundamental serán entender las verdaderas razones de la infidelidad, llegar al fondo de la crisis. Si logran superar esa etapa sin venganzas ni rencores, habrá esperanzas de encarar una nueva etapa y de retomar el camino de la felicidad.

FUCSIA


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Promesas rotas e infidelidad

Respondemos a las cinco preguntas más recurrentes sobre la infidelidad. ¿Cuál es la tuya?

‘…Y prometo serte fiel, tanto en la salud como en la enfermedad, amándote y respetándote hasta que la muerte nos separe’. Todo empezó con mucha certeza y un juramento inquebrantable. En el camino, es posible que el negro y el blanco hayan mostrado sus grises y que aquella confianza ciega haya tropezado con algunas dudas. En el extremo escéptico de las posibilidades, el dicho dice ‘que de la muerte y los cuernos, nadie se salva’.

La única certeza está en el universo que construye cada pareja, en la sensación térmica que se mide todos los días y que indica el exacto punto de la relación.

1. ¿Por qué sucede la infidelidad?

Generalmente, una aventura indica el deseo interno de un cambio que tiene diferentes orígenes:

-Un barco que hace aguas. Cuando uno de los dos siente cierta insatisfacción con la relación, la aventura es una manera inconsciente de llevar la atención al problema y sacarlo a la luz.

-El escape. Se utiliza al tercero para salir de una relación. En vez de enfrentar el mal momento, el engaño precipita la ruptura.

-El aburrimiento. La naturaleza ilícita de una infidelidad supone una subida de adrenalina. Si a esto se suma el coqueteo y la excitación del sexo con alguien nuevo, la tentación puede flaquear.

-La fobia al compromiso. Puede darse durante años con una misma persona o puede tratarse de una cadena de engaños sucesivos. Algunos encuentran difícil comprometerse con una sola persona, se sienten agobiados por la monogamia y la rutina, y temen tener todas las emociones puestas en un solo lugar.

2. ¿Hombres y mujeres son infieles por igual?

No existe una predisposición natural e intrínseca que predisponga a uno u otro sexo a la infidelidad. Hay hombres y mujeres que frente a determinadas situaciones eligen tener –a veces con más, a veces con menos argumentos o excusas- una relación paralela. Siempre se dijo que ‘la carne del hombre es débil’, que engañan más, pero que comprometen sus sentimientos… un argumento completamente desactualizado.

Hasta hace alguna décadas, los hombres eran los que tenían más vida social, los que salían, los que trabajaban fuera de casa… en fin, los que tenían mayores oportunidades de conocer gente y, de forma ocasional, tener un ‘desliz’. Culturalmente tenían el permiso implícito de engañar. En cambio, las mujeres que tomaban el riesgo de hacerlo podrían pagar con la condena social.

Hoy las chances se han equiparado, hombres y mujeres comparten ámbitos de interacción y también registran estadísticas similares de infidelidad.

3. ¿Hay personal natural e irremediablemente infieles?

Las personas que repite con recurrencia este comportamiento responden a perfiles inmaduros, egoístas, con problemas para conectarse con los sentimientos y entregarse a las relaciones. Hay quienes, incluso, llegan a sostener una doble vida durante largos períodos, y a mentir sin remordimientos ni registro de los daños que ocasionan. Logran desdoblarse en dos realidades paralelas sin que ellos los perturbe, desarrollando un comportamiento enfermizo.

4. ¿Es posible prevenir las infidelidades, proteger a la pareja de ellas?

Es posible trabajar para tener una relación sana, abierta al diálogo y al abordaje de los problemas que se presentan a lo largo del tiempo. Se puede protegerla de la rutina, acompañarse, escucharse, crear espacios de placer, divertirse juntos… pero no se puede prevenir un engaño. Hay un punto en el que sólo la voluntad del otro decide, y ahí, aunque todos los deberes estén hechos, las recetas pueden fallar.

5. ¿Se puede reconstruir la pareja luego de un engaño?

Las relaciones que perduran y que aportan a la felicidad se asientan sobre dos pilares: el amor y la confianza. Si uno de los dos se sacude o se quiebra, el equilibrio se rompe. Si hay voluntad de continuar, habrá que restituirlo en un trabajo conjunto, seguramente lento y difícil. Lo fundamental serán entender las verdaderas razones de la infidelidad, llegar al fondo de la crisis. Si logran superar esa etapa sin venganzas ni rencores, habrá esperanzas de encarar una nueva etapa y de retomar el camino de la felicidad.

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